
Mi sueño es que en un mundo futurista ideal, las mujeres recuperemos el conocimiento olvidado de dar a luz de manera natural. Nuestros cuerpos saben, yo puedo dar testimonio. Mi hijo Camilo nació el 4 de mayo del 2005 en nuestro departamento del East Village en Nueva York. El trabajo de parto duró 19 horas. Fuimos asistidos por una partera. No hubo anestesia, ni intervención médica alguna.
Esta ha sido la experiencia más extática y feliz que he vivido. Si tuviera otro hijo, también nacería en casa.
Mi abuela nació en la casa y fue la hija número 10 de una mujer chilena que no tenía nada de atlética. Así se hacía, hasta que en los años 40 comenzó la industrialización del nacer. Hoy los riesgos de los partos en casa son muy bajos y, si es necesario un traslado, los centros asistenciales están a la vuelta de la esquina en nuestras ciudades modernas. En EEUU, el 96% de los partos en casa son exitosos, sólo un 4% de las parturientas son trasladadas a hospitales y sólo un 1.6% de los traslados son de urgencia. En Chile, hoy hay un 70% de cesareas en los hospitales y clínicas privadas del país.
En NY hay mucha gente que está hablando de "crianza ecológica", una vuelta a lo natural, una apuesta a la posibilidad de cambiar el mundo desde cómo críamos a los niños, una invitación a traer seres más pacíficos al mundo.

1 comentarios:
que excelente maca, me emociona mucho este y los otros posts. que coraje y que apertura de corazon!
veo muchas semillas de cosas buenas!
atrevamosnos a sonar!! es tu invitacion!
acepto tu invitacion y yo digo contruyamos ese futuro para nuestros hijos!
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